Esta flor es de mi terraza, de las pocas que ya me quedan, se llama Mantofilius, así la llamaba mi madre y crecí viéndolas abrirse a la vida todos los marzos de la mía.
Cuando me casé, mi madre me dio algunas matas de esta planta que no aguanta el sol por que se les queman sus largas hojas verdes oscuro, no tienen perfume pero el color de su flor naranja con el verde de sus hojas se complementan de maravilla.
El año pasado regale un macetón lleno de estas planta, sólo me quedé con esta que ya lleva un esqueje nuevo y también trae una flor.
Lo di por que la maceta era muy grande, setenta por ochenta de profundidad, se ponía preciosa llena de ramos como este, llegue a contar en el tiempo que dura la floración, más de catorce, se puso tan grande que no podía limpiar las hojas del polvo y la polusión que hay en la ciudad.
Me dio mucha pena deshacerme de mis flores y del macetón en forma de copa que era de la familia de mi padre, pero tengo el consuelo que está en el jardín de una de mis hijas, esperando que tengamos un rato para ir a componerle el pie que se rompió y a plantar en el una planta bonita que le de flores.
Toda la vida he visto esta flor en la casa de mis padres y después en la mía, le tengo mucho cariño por que me trae bonitos recuerdos de mi niñez , en aquella época florecían más tarde, el día de mi boda que fue un treinta de marzo, estaba el patio precioso con todas las macetas en flor, seguramente, cuando me vieron con mi traje de novia me desearon lo mejor y la vida les concedió su deseo.















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